Sea ateo, creyente o brujo,
en Navidad, me parece,
lo que a cualquiera apetece
es llenar bien el bandujo.
Pero algún lince dedujo
-alguien que aplausos merece-
que el veinticinco, y no el trece,
ya no es fecha para orujo.
Alabo su puntería
jodedor vacacional
si hay terceras elecciones
Mas le informo, señoría,
que a la mesa electoral
va a ir usté con sus cojones.
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