miércoles, 30 de septiembre de 2020

Agarraos

Hablaba un día del significado de los bailes lentos para los adolescentes de mi generación y hoy vuelvo a dar la tabarra con lo mismo, pá que os jodáis.
En Coliseo, la discoteca de entonces en mi pueblo, antes de comenzar los lentos, los agarraos, el restregón o como quisieras llamarle, hablo del 87-88 o por ahí, sonaban yo qué sé, Rick Astley, Dire Straits o quienes fueran, pero de pronto, así como al final de la canción, bajaba significativamente el volumen de ésta, la iluminación se tornaba azul y débil, la sala aparentaba haber caído bajo un pulso electromagnético y esa era la señal: Mozos, firmes y tomando posiciones, ar. Con más fe que esperanza, porque en esos lances aún no estábamos desasnados, nos acercábamos como al descuido a la chavala aquella que nos enamoraba, carraspeábamos, poníamos voz de gilipollas y la pedíamos bailar.

- Vale.

Hala, ya teníamos el cielo abierto, ya estábamos avasallados de expectativas, sentimientos, suspiros y esas cosas, ya pensábamos que lo teníamos todo hecho. Tururú. Comenzaba la función, mis manos en tu cintura, como cantaba Adamo, ay, que me pisas, nos decía ella casi siempre, durante la pieza iba y venía alguna que otra confidencia, así, bien agarraditos, ella con la cabeza recostada suavemente en nuestro hombro, nosotros luchando por disimular un empalme escandaloso y prometiéndonoslas muy felices, se acababa la sesión y -salvo celebradísimas excepciones- se acabó lo que se daba; ella nos sonreía y volvía con su grupo de amigas y nosotros la devolvíamos una sonrisa amarga y volvíamos a la barra a por otro dobleuve y a sangrarle un cigarro a los mayores de edad, donde no faltaba el observador que te cazaba.

- Vas como encogido tú... ¿qué ocultas, granuja?
- Vete a tomar por el culo.

Y con todo y con eso no eran malos tiempos, oye.

lunes, 7 de septiembre de 2020

En el silencio de la noche

Todas las noches, a eso de las doce y pico o la una, después de un par de episodios de la serie que me encuentre viendo (en este momento Homeland) bajo a echar un cigarro a la calle, dando un paseo y esas cosas, así, con el fresquito, lo bonita que está la luna así de llena, qué cantidad de estrellas y todas esas mariconadas, además de que a esas horas por mi barrio no hay ni grillos y se está muy a gusto, puedes pasear y pensar tranquilamente. Pasaba hace un rato bajo el bloque contiguo al mío, ya casi apurando el cigarro, y escucho una voz femenina proveniente de una ventana abierta de la primera planta, o así me lo parece por la cercanía...
- Ah... Ahhh... Ahhhhh...
Me quedo tal que así, ¿no?, como se quedaría cualquiera...
- Ah... Ahhh... Ahhhhh...
Pues sí que me parece a mí que me suena eso, pero tal vez me equivoque, yo qué sé...
- Ah... Ahhh... Ahhhhh...
Joder, pues va a ser que no me equivoco. Ahí están metiendo centímetros, o también pueden ser dos mujeres, o el satisfyer ha llamado a su puerta, vaya usté a saber, pero voy a acelerar un poco porque al paso que va la burra como siga escuchando esto me voy a engorilar y tampoco tengo ganas de que entre luego Chendo por el portal antes que yo, más que nada por si me cruzo con algún vecino que baja la basura y ya ves tú que pinta, pero a pesar de todo no puedo evitar pensar que es bonito, coño, que está el panorama entre unas cosas y otras que da asco y a pesar de todo aún la gente araña un momento si puede entre toda esta mierda para quererse... joder, pues a mí me parece muy bonito, ¿qué no?
- Ah... Ahhh... Ahhhhh... CHISSS!!!
Bah.... puta mierda...