miércoles, 14 de agosto de 2019

You Shook Me All Night Long

Alguna vez recuerdo a aquella guiri leopardesca a quien conocí en Benidorm hace ya muchas lunas; era rubia, treintañera, vivaracha y estaba que ay ay ay...
Entré una noche en un bar roquero de la zona de Levante (el Heartbreak), pedí una birra y salí a la puerta a echar un cigarro y ver pasar el mogollón. En esas estaba, viendo pasear a los Pérez, los Gónzalez, los Téllez y demás cuando a mi derecha una voz femenina (que a mí me pareció un trino) con un marcado acento inglés pero en muy correcto castellano me pidió fuego. ¡Tachán! Ya la había visto dentro pero ahí estaba. Ole ole ole. Por cosas como éstas os perdono yo lo de la Armada Invencible, Trafalgar, a los Oasis y hasta lo del támpax del Orejas, me dije, y es que nunca he podido evitarlo, oye, es ver a una rubia hermosa ella y con una sonrisa de esas que así y caérseme hasta los palos del sombrajo, así que antes de que ella terminase de pedírmelo ya había chiscado yo el mechero cuatro veces.

- ¡Gracias! Cuando encuentre el encendedor te doy fuego yo a ti.
- Flambéame (pienso, pero me lo callo.)

Nos presentamos, charlamos un poco en lo que terminamos los cigarros y volvemos dentro del bar. Sonaban Whitesnake, Kiss, Journey, Def Leppard, todo esto, seguimos cascando, me termino la cerveza, me acerco a la barra a pedir otra pero antes la pregunto si quiere una y me dice que sí, mira tú que bien, se conoce todas las canciones que suenan y no para de moverse mientras me cuenta que las sosainas de sus amigas esa noche se han quedado en el hotel, así que no hay maromo en el horizonte, me digo, y viendo además los contoneos que ejecuta, la lozanía que desprende y esa sonrisa que tiene yo, como hombre sensible de ingle, pues como que me enternezco, amoaver, se ríe y me dice que lo hace porque soy muy chulo, ¿chulo yo? ¿de qué?, la contesto, y cuanto más se ríe más guapa la veo, buah... rubia, vacilona, roquera, descará, y además huele a limón, ay... habemus repoker, todo lo justo para desestabilizarte, chaval, pienso, en esas que ponen el you shook me all night long y se desmelena viva, salta, chilla, me enrrosca un brazo al cuello y me canta el estribillo al oído hasta quedarme teniente, termina la canción y me pregunta con media sonrisa si entiendo el inglés, cosa que ya hizo mientras fumábamos en la puerta, contesto de nuevo que muy poco, poniendo la otra media sonrisa que a ella la falta, pero que algo me defiendo, ¿pero esta canción no sabes de qué habla?, ésta sí, honey, porque leí la traducción.

Cuando me preguntó si a mí me gustaba también que me sacudieran toda la noche comprendí que me estaba enamorando.

Chapeau el "esmirriau"

En la piscina de mi barrio hay un sauce que da una sombra de la hostia, y bajo ese sauce me pongo yo si no encuentro sombrilla libre, como esta tarde, por ejemplo; lo que ocurre es que ahí no puedes elegir a quién te toca de bañistas colindantes, la democracia no da para tanto.
Coloco la toalla, saco del macuto un Mortadelo porque tengo cargando el ebook y porque me da la gana, chisco un cigarro y me pongo a leer. En determinado momento me da la risa ante una ocurrencia del Bacterio y escucho un cuchicheo a mi izquierda, giro levemente la cabeza en esa dirección y veo, a escasos tres metros de mí, a un matrimonio de por aquí algo más jóvenes que yo; de él siempre he pensado que es un poco subnormal profundo y de ella tampoco es que tenga mucha mejor opinión porque ya son años de cazarles en todas partes caciconeando, chismorreando y cortando trajes al personal, y a la fuerza se ve el percal, coño, así qué ni caso, paso de ellos y de su puta madre y sigo a lo mío, que es el Mortadelo. Al poco rato pues que me vuelve a dar la risa porque Bacterio no da una, el tío, y tate... el tándem ataca de nuevo. Esta vez le escucho a él claramente y en tono burlón: "Joder, ¿le ves? Con sus años y escojonándose con un tebeo... No me jodas...", de modo que me desentiendo momentáneamente de la caza de Chapeau el "esmirriau" por culpa del atontao, me giro hacia ellos y ahí les tengo a los dos mirándome sin cortarse ni media y con una sonrisa de Martínez Soria que me hace pensar si no llevarán los macutos llenos de chorizos y claro, reflexiono con qué tampoco es tan malo ser tonto, oye, tonto puede ser el vecino, el amigo, el diácono, el Amado Líder, y, por otra parte, el tonto puede invitarte a café, puede abrirte la puerta del portal si vas con bolsas, el tonto puede ser desprendido, solidario, atlético, simpaticón... lo malo del tonto es que es tonto, y si casa con tonta pues pá qué te voy a contar, así que sin desviarles la mirada me pongo de costado y me rasco el nuflo, así, a la remanguillé, todo ello con una sonrisota yo también, claro, no vayan a pensar que mis picores no son honestos. Levantan mucho las dos cejas -porque entre los dos tienen dos cejas-, vuelven bruscamente sus cabecitas en otra dirección (fuese el otro y no hubo nada, o algo así, que diría Cervantes) y yo aprovecho y me voy a dar un baño, porque yo lo valgo, qué leches...
Cuando salgo del agua, sin darme esta vez ningún cabezazo contra la pared de la piscina, y voy a secarme ahí que sorprendo al matrimonio caciquil en flagrante contubernio debatiendo sobre el culo tan gordo que tiene la forastera del tanga azul y lo marrana que debe ser, según ellos, claro.
Mañana me llevo el mp3 y me evito estas chorradas.