lunes, 17 de septiembre de 2018

Sobre auriculares y caciques

A propósito de lo que contaba aquí hace unos días sobre auriculares, diagnósticos, crepúsculos y esas cosas, aquello de que se me había producido un acúfeno y blablabla, pues bien: el otorrino me recomendó, al igual que mi médico de cabecera ya hace meses, no utilizar ni de coña auriculares de botón porque son más malos que la carne del pescuezo y sustituirles por unos supraaurales -los grandes de siempre-, y eso hice, me les pillé bien gansos y en blanco restallante -antes muerta que sencilla-, vigilando mi salud auditiva, y hasta aquí muy bien, pero claro, uno en su ignorancia no reparó en uno de los imponderables de siempre, a saber: El Tribunal de la Santa Inquisición, metamorfoseado a nuestra época en el vecino meticón -"Toda España es provincia", decía el maestro Umbral; y portería, me permito añadir-.

Es curiosa la condescendencia y la cara de pitorreo fino con la que el cacique y su hembra la cacica dirigen la mirada a todo aquél que “no va normal”, al que lleva melena, o cresta, al que fuma en pipa o al que se ha dejao la picha larga, yo qué sé, al que peca de diferente, en definitiva, diríase que piensan “mira éste, jaja, ¿no puede ir normal, como nosotros y como todo el mundo?. jaja”, actitud que también es extensible, por ejemplo, a cuando te ven escayolao, o si coinciden contigo en Benidorm, sin ir más lejos “¿y este averías? Jaja… vamos, qué partirse un brazo, jaja” o “miramiramira, Luisa Fernanda, otro que se ha venido a Benidorm, ¿no hay otro sitio? jaja”; confieso que empiezo a estar hasta más arriba de la polla de cruzarme tantas veces con esas mismas miradas cada vez que salgo a caminar con los auriculares -tochos, llamativos, sí- puestos (aunque eso de que se te quede pillao el caballero de sandalias con calcetines a rombos hasta media cacha y gorra drágonbol o la chonaza Miss Carrefour de chandal de leopardo y zurraspa en el bikini no deja de tener su aquél...)

- ¡Joder! ¡Vaya cascos más cantosos, colega! ¿No les había más discretos?
- Pues sí, majete, les tenían en negro mate, costaban más baratos y sonaban igual.
- Coño, ¿entonces qué tenían de malo?
- Que eran más discretos.

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