Siempre me ha resultado muy curioso como el subconsciente toma acontecimientos del día a día, los mezcla con otros conceptos que rondan por ahí y los adapta y transforma en ese potaje que nos da a través del sueño.
Anoche soñé que paseaba por las calles del pueblo junto a tres o cuatro jambos a los que no había visto nunca salvo a un imbécil con el que no me hablo desde hace años (y esa situación me podía haber indicado que aquello no era normal, porque si no de qué andaba yo paseando con ese fato) y uno de ellos resultó ser periodista y nos dijo que íbamos a entrevistarnos con una extraterrestre que llevaba años aquí, de incógnito entre nosotros, estudiándonos, sin despertar sospechas porque tenía aspecto humano. Pos fale. Al momento la encontramos esperándonos frente a una nave industrial que en la calle en la que nos encontrábamos no existe (avda Lope de Vega), con una piel de un color azulado que indicaba que la moza no era de por aquí y una pinta de hortera que pá qué. El periodista nos dice que antes de entrar en contacto con ella debe desinfectar sus manos y el suelo que pisa con un spray antinoséquéhostias y nos advierte de que no conviene hacerla preguntas impertinentes ni llevarla la contraria porque de hacerlo los resultados podrían ser desastrosos; ya se habían dado casos, prosiguió diciéndonos, de gente desaparecida que no había respetado el protocolo y todo comenzaba con una sucesión de fenómenos paranormales que se manifestaban en el momento en que se la soltaba alguna lindeza que no la parecía bien, además se sospechaba que no estaba sola en el planeta y que la acompañaban otro paisano suyo también de aspecto humanoide y otro que no (que no tenía ese aspecto).
Entramos en la nave (una carpintería) y al momento ya estaba haciéndola preguntas el periodista, allí, en tól medio del lugar y sin sentarnos nadie en ningún sitio, ella contestaba a todo en un argot cheli trufado de mira colegas, qué pasa troncos, dabútenes y cosas así, menudo nivelón que se gastan por las galaxias pensaba yo cuando otro de nosotros la preguntó algo (no recuerdo el qué) que no pareció hacerla mucha gracia y noté que ella efectuaba un movimiento casi imperceptible con una ceja seguido de un "click" apenas audible. Busqué con la mirada al preguntón y ya no estaba allí. Se lo comento al imbécil de quien hablaba antes y la pregunta si en su país se folla, porque él aquí poquito. Movimiento de ceja, click, adiós imbécil.
Me voy hacia el final de la nave, hay un grifo en una pared que no se qué pinta allí pero aprovecho para lavarme las manos, en cuanto le abro el agua que cae de él realiza una curva y se dirige hacía arriba, le cierro inmediatamente y el agua que subió vuelve a caer, pero sin límite alguno, no para de caer, levanto la vista y veo que procede de un punto en lo alto en el cual no hay nada, ni grifo ni hostias, nada, hale, ya la hemos cagao me digo, noto como un escalofrío me sube por la espalda hasta el cogote y me dirijo hacia donde estaba el grupo pero allí no hay nadie ya y además ahora está todo muy oscuro, ay su puta madre, grito "¿dónde cojones estáis?" y nadie me contesta, echo a correr hacia la salida y al pasar frente a una mampara que tampoco sé que hace ahí veo mi reflejo como en sombras, y tras de mí otro de alguien con formas humanas... y otro más.
Me giro y ahí le tengo. El que no tiene aspecto humano.
Creo que del grito he despertado a medio bloque.