lunes, 17 de septiembre de 2018
Homenaje a Umbral
Tiempo ha, cuando iba a comprar allí alguna fruslería, me gustaba demorarme hasta el ultimo tren para pasear por Valladolid, de noche ya, e imaginar que por algunas de esas mismas calles que yo transitaba había paseado a su vez muchos años atrás un joven Umbral plagadas sus meninges de literaturas, las suyas o las de otros, que viene a dar igual, pero solo en ese Umbral, el literario, el etéreo, el que vivía dentro de un libro ya escrito o aún no, no en ese otro Umbral que arreglaba un enchufe o elegía una salsa en un supermercado (él, que nunca arreglo un enchufe ni eligió una salsa en un supermercado), ese otro era solo un hombre y no me interesaba; yo solo rendía pleitesía a aquel Umbral absorto que paseaba con sus guantes de piel de la mano sin ver a sus congéneres, sino que se cruzaba con Albertine en un Recoletos que le era una calle de París, saludaba a Bernarda Alba o inclinaba elegantemente la cabeza ante un verso de Neruda (sus verdaderos congéneres), aquel Umbral que mas tarde recalaba en un café o una churrería distinguida y demodé, frecuentados solo por noctámbulos y personal jodido de frío, y, al calor de un vaso de leche, tomaba notas en una servilleta con su escribir bonito para desbordarla con una luz que lo llenaba todo, o quizá lo vaciaba todo, lo vaciaba de oscuridad, y acababa transfigurando aquel papelajo inútil en un mar al que le sobraba una gota para ser mar, un mar de conceptos, de estéticas y de lirismos siempre modernistas con los que ir cogiendo oficio, andamiaje y biografía y que, posiblemente, dejase olvidado así, a la remanguillé, bajo el vaso vacío para que un cliente posterior tuviese algo mejor y mas reconfortante que echarse al coleto que un café de aguachirle y un diario ya pasado. Con estas escenas regresaba yo a la estación, ajeno completamente a lo que fuera que hubiese comprado allí esa tarde y viendo ya solo la umbralidad de las cosas. Y maldiciendo por el no poder ya nunca conocer al Maestro. Ese sí era/es mi Umbral.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.