viernes, 12 de febrero de 2021

La siesta

Estás así, después de comer, el cigarro, el café bautizado con unas gotas de escocés, esas cosas, y de eso que te aburres vivo, te entra modorra y dices y qué cojones hago ahora, pues como que me voy a echar un cacho siesta, ¿no?, así que me dirijo a mis aposentos, bajo la persiana, me tumbo y tal, pongo cara pijo, cierro los ojos y a los dos minutos clonk, clonk, clonk, clonk, el aporreador de las 16:30, un vecino que lleva en obras desde antes de las navidades y ya no sé si está tirando la encimera o está construyendo un oleoducto o qué narices está haciendo, así que me revuelvo incómodo sobre la piltra... se hace el silencio un momento, me confío, pero al rato vuelve... clonk, clonk, clonk, clonk, y me da a mí que ya no pego ojo... ¿pero se puede saber qué estará organizando este jambo durante tantas semanas...?, puestos a elucubrar considero la posibilidad de que sea un aficionado a la escultura y ha metido en casa un bloque de granito y está ahí dándolo todo, y quien sabe si talla una figura hermosa, una mirada anhelante, dedos que acarician, tal vez un beso... algo bonito, e intento relajarme pensando que en el caos y la molicie también se puede encontrar belleza y en que quien soy yo para oponerme a ello, clonk, clonk, clonk, clonk, pero es que no se cansa... me doy la vuelta, me coloco en decúbito prono, cubriéndome ahora la cabeza con la almohada, pero nada, oye, ni pá Dios, que no hay tu tía, ¡clonk!, ¡clonk!, ¡clonk!, ¡clonk!, parece que hasta da ahora con más ganas... ¡joder!, a ver si se le escapa la maza y se da en un huevo, y así, mientras se le baja la hinchazón, me deja dormir un rato... fantaseo con esa posibilidad y como que voy notando que desaparece la tensión en mi cuello y en mis hombros, como que me va acogiendo un dulce sopor, una paz, una tranquilidad... y oye, qué será la mala hostia, tú, pero recreándome con esta imagen del escandaleras dando saltos con las manos en sus partes me he quedado dormidito plácidamente más de hora y media.
Qué será la mala hostia, oye...

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