jueves, 23 de enero de 2020

Y con frío seguimos

Con este cabrón de frío no se puede asomar el hocico a la calle y en casa me siento como un gorila enjaulado porque a ver... a mí, en realidad, y por muy cursi y muy esnob que quede (que me la trae floja), me gustan cuatro putas cosas, a saber: literatura, música, cine y pintura, el resto -deportes, política y su puta madre, ecos de sociedad, etcétera...- me importa una puñetera mierda o me la pela bastante, como mejor suene; la televisión me parece un instrumento de desinformación demasiado evidente como para no darse cuenta de que lo es, una cosa de anuncios que le quitan a uno las ganas de comprar nada, amores secretos y consejos de ministros, a los periódicos impresos en papel al menos podías darles una verdadera utilidad una vez leídos, jugar al ajedrez con el ordenador me jode porque el cabrón me gana y además no fuma, internet me ofrece mil posibilidades mil de ver pornografía y rechazándolas me convierto en la clase de hombre que siempre odié, debatir sobre la actual situación del país un sábado con cuatro copas me parece tan estimulante como si a esas mismas horas me invitasen a hacer espiritismo, la proximidad del día de los enamorados me sienta como un disparo en un testículo, acabo de ver todas las temporadas de Frasier y Cheers -que en total suman veintidós- porque adoro el personaje de Frasier Crane; es un inadaptado, pero hace desesperados intentos por encajar entre la gente, por conseguir la aprobación de los demás, y a mí eso me enternece porque yo hace tiempo que he renunciado a esas fatigas y a todo aquello: si a alguien le gusto bien y si no pues que se joda, al venir a comer he estado parado un rato frente a un escaparate en el que años atrás exponían un puzzle gigantesco de El jardín de las delicias y echándolo enormemente de menos porque con el lenguaje visual del Bosco siempre me he identificado plenamente, tal vez por concordancia de ese vocabulario del todo afín a la manera en que me desbarra a mí la quijotera, no sé, y seguramente sea por eso por lo que es el pintor que más amo, y como hace este frío tan hijoputa estoy aquí haciendo ejercicios de escritura automática y anotando gilipolleces en vez de estar escuchando a Bowie mientras paseo por un pinar, me siento en un merendero y me fumo un purillo, que es lo que debería hacer a estas horas, cojones.

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