Adolescencia. Ese primer cigarro que te marea vivo pero que te lo terminas a puritito güevo apoyado disimuladamente en la pared para que no se piensen que eres un pinfloi, esa primera borrachera enorme y descomunal con su posterior resacón titánico y atroz del que nadie te había avisado -al menos de sus posibles magnitudes- y por cuya culpa juras y perjuras que no vuelves a beber, voto a tal (¡ja!), ese primer beso que te incendia el alma y durante el cual te dices, arrebolado, que si eso es un beso qué será un casquete -casquete que al momento te dicen que nanai-, y, sobre todo, ese Primer Festival en el que descubres desconcertado que las voces de Mortadelo y Filemón no son las suyas y empiezas a caer en la cuenta de que te la han colao, chaval, que esta vida se compone de un puto timo detrás de otro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.